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Los síntomas suelen ser más marcados durante la perimenopausia. Estos síntomas están relacionados con los cambios hormonales que ocurren durante este período de transición, pero también con el envejecimiento. Aparecen de forma impredecible y varían mucho de un mes a otro.

Períodos irregulares: Son una manifestación común de la inestabilidad hormonal que se produce durante la perimenopausia.

Bochornos y sudores nocturnos: Los sofocos generalmente se sienten primero en el abdomen o el pecho. El calor sube en segundos al cuello y al rostro. Su duración varía de unos segundos a unos minutos. Su frecuencia e intensidad varían mucho de una mujer a otra. A veces se acompañan de palpitaciones y sudoración. 50 a 80% de las mujeres lo sienten. Los sofocos son la razón principal por la que las mujeres buscan atención médica durante la menopausia.

Sudores nocturnos: Se caracterizan por sudoración intensa en todo el cuerpo. Ocurren por la noche y pueden interrumpir el sueño. Lo importante es preguntarse si los sofocos y los sudores nocturnos afectan negativamente la calidad de vida lo suficiente como para requerir tratamiento.
Trastornos del sueño: Los problemas para dormir son una queja muy común durante este período de transición. En general, con la edad, las noches son más cortas y la calidad del sueño tiende a ser más pobre. Los cambios hormonales también pueden interferir con el sueño. Por ejemplo, la dificultad para conciliar el sueño y el despertarse frecuente durante la noche suelen estar relacionados con los sofocos y los sudores nocturnos. Estas alteraciones del sueño pueden causar fatiga severa, irritabilidad, cambios de humor y dificultad para concentrarse.
Trastornos del estado de ánimo: Si bien esto sigue siendo controvertido, el período alrededor de la menopausia parece ser un momento de mayor vulnerabilidad emocional. La irritabilidad, la tendencia a llorar con más frecuencia, los cambios de humor, la ansiedad y la falta de motivación o energía son las molestias más comunes reportadas durante este período de la vida. Las mujeres que sufrieron depresión antes de la menopausia también a veces ven empeorar sus síntomas.
Disminución de la libido: El deseo sexual es un fenómeno humano complejo que, a nivel hormonal, depende sobre todo de las hormonas sexuales: estrógenos y andrógenos (testosterona y dehidroepiandrosterona o DHEA). Según los resultados de un gran estudio de mujeres que atraviesan la menopausia, la libido y la excitación sexual tienden a disminuir con los años. Para obtener más información sobre la sexualidad con la edad, consulte nuestra sección Sexualidad.
Sequedad de las mucosas: Detener la secreción de estrógeno por los ovarios disminuye la producción de moco en la vagina y la vejiga. Esta caída en la producción hace que las membranas mucosas se sequen y adelgacen. Además, las secreciones vaginales cambian: se vuelven más acuosas y más alcalinas (menos ácidas). Más de la mitad de las mujeres posmenopáusicas experimentan molestias relacionadas con la sequedad vaginal. Estas molestias se manifiestan por picazón, sensación de ardor en la vagina y en la vulva y dolor durante las relaciones sexuales. Esta sequedad de las mucosas no presenta ningún riesgo para la salud. Existen soluciones para aliviar las molestias que provoca.
Piel envejecida, cabello más seco: La piel tiende a secarse y las arrugas, más pronunciadas. El cabello se vuelve más seco y frágil. De hecho, la caída de estrógenos conduce a una reducción en la producción de colágeno y elastina, 2 sustancias que juegan un papel importante en la elasticidad de la piel así como en su tono. Sin embargo, las principales causas de la aparición de arrugas siguen siendo el tiempo (envejecimiento) y la exposición acumulada al sol. Además, otros factores pueden cambiar la apariencia de la piel y el cabello, como una actividad más lenta de la glándula tiroides (hipotiroidismo). Por tanto, debemos evaluar la situación general.